Un regalo para mamá
Hay personas que forman parte de nosotros desde el principio.
Antes de nuestros primeros recuerdos, ya estaban allí.
Una voz que reconocemos entre todas.Una forma de mirarnos.Una manera de preguntar si estamos bien, incluso cuando decimos que sí.
A veces son cosas pequeñas.
Una comida que sigue sabiendo a casa. Una frase que hemos escuchado cientos de veces. Un gesto que de niños parecía insignificante y que, con los años, aprendemos a comprender de otra manera.
Quizá crecer también sea eso.
Empezar a entender todo aquello que un día hicieron por nosotros sin que nos diéramos cuenta.

Y entonces llega el Día de la Madre.
Un día en el calendario que nunca podría contener todo lo que querríamos agradecer, pero que nos ofrece algo que quizá no hacemos suficientemente a menudo: detenernos.
Pensar en ella.
No solamente en nuestra madre.
En la mujer que hay detrás de esa palabra.
En aquello que le gusta. En lo que le emociona. En sus pequeños rituales. En las cosas que guarda. En las que utiliza cada día. En aquello que probablemente nunca compraría para sí misma y que nos gustaría que tuviera.
Y buscamos un regalo.
No porque un objeto pueda devolver todo lo recibido.
No puede.
Sino porque algunas veces necesitamos que nuestros sentimientos adopten una forma que podamos entregar con las manos.
Un aroma. Un complemento. Un objeto para su casa. Un pequeño capricho. Algo elegido pensando únicamente en ella.
En La Casa de José Manuel Alonso, en Los Corrales de Buelna, Cantabria, muy cerca de Torrelavega, queremos ayudarte a encontrar ese regalo para el Día de la Madre.
Pero, sobre todo, queremos que puedas encontrar el suyo.
Ese que, entre todos los demás, hace que te detengas.
Que lo mires una segunda vez.
Y pienses:
«Esto es para ella».
Después llegará el papel. La cinta. El cuidado de preparar aquello que todavía no puede ver.
Y llegará también ese instante en el que se lo entregues.
Quizá diga que no hacía falta.
Quizá sonría antes incluso de abrirlo.
Quizá, por un momento, vuelva a mirarte de la misma manera que cuando eras pequeño.
Y entonces el regalo habrá dejado de ser solamente aquello que había dentro.
Porque hay cosas que nunca podremos envolver.
Los años.Los recuerdos.Los cuidados.La paciencia.La presencia.Todo aquello que una madre ha ido dejando en nosotros sin pedir nada a cambio.
Pero podemos detenernos un día.
Pensar en ella.
Elegir algo con cuidado.
Y encontrar una pequeña manera de decirle algo que, algunas veces, damos por supuesto:
Gracias, mamá.





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